EL IMPERIO TERRORISTA
y la hipocresía infinita.
Por JOEL FILARTIGA Y LUIS AGÜERO WAGNER
EL IMPERIO TERRORISTA Y LA HIPOCRÌA INFINITA. Por Joel Filartiga y Luis Aguero Wagner.
INTRODUCCIÓN: Un obispo norteamericano escribe al presidente de EUA
Usted dice que somos un blanco de ataque porque defendemos la democracia, la libertad y los derechos humanos en el mundo. ¡Qué broma!
Somos blancos de los terroristas porque, en buena parte del mundo, nuestro gobierno defiende la dictadura, la esclavitud y la explotación humana.
Somos el blanco de los terroristas porque se nos odia. Y se nos odia porque nuestro gobierno realiza cosas odiosas. ¡En cuántos países, agentes de nuestro gobierno han derribado líderes elegidos por la población y los han reemplazado por dictaduras militares fantoches, que querían vender a su propio pueblo a las sociedades multinacionales norteamericanas!
Lo hemos hecho en Irán cuando los marines USA y la CIA han derribado a Mossadegh porque quería nacionalizar la industria petrolera. Lo reemplazamos por el Sha y armamos, formamos y pagamos su odiada guardia nacional SAVAK, que ha avasallado y cometido brutalidades contra el pueblo de Irán; y todo ello, para proteger los intereses financieros de nuestras compañías petroleras. ¿Puede entonces extrañarnos que haya personas en Irán que nos odien? Lo hemos hecho en Chile y en Vietnam. Y más recientemente hemos intentado hacerlo en Irak. Y , por supuesto, ¡ Cuántas veces lo hemos hecho en Nicaragua y en el resto de la repúblicas “bananeras” de América Latina! Muchas veces hemos expulsado a líderes populares que querían que las riquezas de la tierra fuesen repartidas entre las personas que la trabajaban. Los hemos sustituido por tiranos criminales para que vendiesen a su pueblo, y para que la riqueza de la tierra se la llevaran la Domino Sugar, la United Fruit Company y Chiquita Banana.
País tras país, nuestro gobierno se ha opuesto a la democracia, ha sofocado la libertad y ha hollado los derechos del ser humano. Esta es la causa por la que nos odian en todo el mundo. ¡Esta es la razón de que seamos el blanco de los terroristas!
En lugar de enviar a nuestros hijos e hijas por el mundo entero a matar árabes y así tener el petróleo que hay bajo la arena, deberíamos enviarlos a reconstruir su infraestructura, dotarlos de agua potable y alimentar a los niños en peligro de morir de hambre. En lugar de entrenar terroristas y a los escuadrones de la muerte, deberíamos cerrar la Escuela de las Américas. En lugar de sostener la insurrección, la desestabilización, el asesinato y el terror en el mundo entero, deberíamos abolir la CIA y dar el dinero a las agencias de ayuda.
Esta es la verdad, señor Presidente. Esto es lo que el pueblo americano debe comprender.
Robert Bowman
Obispo de Melbourne
FLORIDA-EUA
TERRORISMO IMPERIALISTA GLOBAL (I )
“ La hipocresía es un homenaje que el vicio rinde a la virtud”
La Rochefoucald
EUA, un país que practica habitualmente el terrorismo en todas las formas imaginables, que incentiva el terrorismo de estado en países bajo su dominio imperial y que entrena y utiliza a los grupos terroristas cuando le conviene, falló en la previsión y pagó por ello muy caro con el terrible y trágico atentado del 11 de septiembre de 2001. Si Ben Laden y Al Qaida fueron los responsables del hecho, el FBI, la CIA y el Pentágono tenían elementos suficientes para combatirlos, porque son viejos conocidos. Ben Laden fue su agente y aliado en la guerra por la expulsión de los soviéticos de Afganistán y en la “pacificación” posterior del país. El presidente Reagan recibió a los hombres de Osama en la Casa Blanca y los comparó con Washington y Jefferson.
Mientras el mundo se conmocionaba con el drama de Afganistán , con sus ciudades destruídas por los impíos bombardeos, con sus gentes harapientas y hambrientas, con sus miles y miles de muertos y heridos, con la derrota de los “malditos” Talibán, EUA pensaba en otra cosa considerada mucho más seria.
Como parte de su dominio global necesitaba dotarse de otra pieza fundamental: El control sobre las reservas de petróleo y gas más importantes luego de las de Arabia Saudita y el Golfo.
Es que la producción mundial de hidrocarburos baja inexorablemente, con una caída más acentuada en los países no musulmanes que tienen menos reservas. En 1998, el 70 por ciento de la exportación mundial de petróleo venía de los países árabe-musulmanes.
Para muchos analistas serios, la guerra contra el terrorismo es vista como una guerra en beneficio, y auspicio, de las empresas norteamericanas Exxon y Amoco, Chevron, la francesa Elf, la British petróleum, la Royal Dutch Shell inglesa y de otras multinacionales gigantes con multimillonarios intereses en la región. Los habitantes de Latinoamérica tenemos buenos motivos para pensar, en base a los experimentos históricos realizados con nuestros pueblos, que la guerra y otros crímenes responden siempre a los oscuros intereses del gran capital.
EL PETROLEO Y LOS DESCALABROS DE AMERICA LATINA
El petróleo es, con el gas natural, el principal combustible de cuantos ponen en marcha al mundo contemporáneo: una materia prima de siempre creciente importancia en desmedro del desarrollo de las energías limpias, y material estratégico primordial para las actividades militares.
Ningún otro imán atrae tanto a los capitales extranjeros, ni existe otra fuente de tan fabulosas ganancias, ni hay otra materia prima más monopolizada en todo el sistema capitalista.
Pocos empresarios son acreedores de tanta obsecuencia por parte de banqueros y políticos como aquellos que negocian petróleo.
Y como ocurre con el café, con la carne, el algodón o el azúcar, los países ricos ganan mucho más por tomarse el trabajo de consumir petróleo, que los países subdesarrollados en producirlo. Además los productores deben sufrir los constantes intentos de quiebre institucional como el que sufrió hace poco la Venezuela bolivariana como consecuencia de las ambiciones desmedidas de Roger Noriega, mano derecha del halcón Jesse Helms, o la permanente amenaza de una intervención armada.
No es ésta la única paradoja del negocio petrolero, pues aunque la materia prima en cuestión es cada vez más necesaria y su demanda aumenta, el precio de la misma no deja de caer. Y aunque su precio baje, sube en todas partes constantemente el precio de los combustibles.
La explicación de lo inexplicable es sencilla, si uno ve las cosas con mala voluntad. El negocio del petróleo está en manos de un puñado de monopolios norteamericanos, desde hace ya bastante tiempo, y cuenta con un frondoso historial.
La Standard Oil de New Jersey, fundada en 1870 por John D. Rockefeller, fue por mucho tiempo la más poderosa y temida empresa del mundo capitalista . Su historia es una extensa crónica de malignas hazañas y rotundas infamias. En 1932 inspiró y sufragó la guerra por el Chaco entre Paraguay y Bolivia, que costó más de 100 mil muertes. Dos años antes, Hipólito Irigoyen fue derrocado en Argentina cuando se disponía a nacionalizar el petróleo. Lo mismo sucedería en la década siguiente con Ramón Castillo.
Entre 1939 y 1942 la Standard Oil decretó un embargo contra México, a raíz de la nacionalización de las empresas efectuada por el presidente Lázaro Cárdenas. En 1949 la misma empresa interpuso veto a un préstamo que EUA estaba a punto de conceder a México, y años después hizo lo mismo con un crédito del BID.
En septiembre de 1955, el demagogo populista argentino Juan Domingo Perón marchó al exilio cuando el Congreso estaba por aprobar una concesión a la California Oil company. Pocos años después, la Standard Oil desempeñó un papel decisivo para precipitar el embargo que sufre Cuba, pues al negarse a refinar petróleo soviético forzó al gobierno de la isla a nacionalizar el negocio petrolero. Este fue uno de los detonantes del bloqueo.
Arturo Illía anuló las concesiones hechas a las petroleras de EUA entre 1960-62 por Frondizi y fue derrocado en 1966 por Onganía, quien reparó el impasse al año siguiente.
El negocio petrolero también jugó un papel preponderante para la desnacionalización de la petroquímica durante la dictadura militar brasileña, impuesta por EUA en 1964 por medio de la Operación Brother Sam.
La Standard Oil también se involucró, según Georgie Anne Geyer, en el uso de armas químicas contra la guerrilla peruana. El ejército del Perú regó con NAPALM algunas zonas guerrilleras, en 1965, y había sido la International Petróleum Co. , filial de la Standard Oil, quien les había proporcionado la gasolina y el know-how para que elaboraran las bombas en la base aérea de Las Palmas, cerca de Lima.
EL PETROLEO Y LA CRUZADA CONTRA EL TERRORISMO
La invasión de Afganistán fue, además de una campaña contra el terrorismo, una aventura colonial tardía. Afganistán posee reservas de petróleo y gas, pero no suficientes para alcanzar la categoría de importante preocupación estratégica. Sus vecinos más al norte, por el contrario, albergan reservas que podrían resultar vitales para el futuro abastecimiento mundial.
En 1998, Dick Cheney(*), que ahora es vicepresidente de EUA pero que entonces era el máximo ejecutivo de la empresa petrolera Halliburton Company de Texas, destacó que “No me viene a la cabeza ningún otro momento en el que hayamos asistido a la aparición, así, de pronto, de una zona tan importante, desde el punto de vista estratégico, como el mar Caspio”.
Sin embargo, el petróleo y el gas allí existentes no valen ni un cobre si no se los saca de allí. La única ruta que tiene sentido, tanto desde el punto de vista político como del económico, es la que pasa por Afganistán. Un sistema de oleoductos a través de Afganistán permitiría a EUA tanto alcanzar su objetivo de “diversificar los suministros energéticos” como conseguir su penetración en los mercados más lucrativos del mundo. Poco antes de los atentados del 11 de septiembre, un documento oficial estadounidense daba cuenta que “La importancia de Afganistán desde el punto de la energía resulta de su localización geográfica como posible ruta de paso de los sistemas de conducción de las exportaciones de petróleo y gas natural desde Asia Central hasta el mar de Omán. Esta circunstancia no excluye la posible construcción de sistemas de conducción de exportaciones de petróleo y gas natural a través de Afganistán.” Dado que el gobierno norteamericano está dominado por ex – directivos del sector petrolero, sería estúpido creer que esos planes no figuran ya entre sus concepciones estratégicas.
El último enviado especial de la Casa Blanca a Afganistán, Zalmay Khalizad, es “casualmente” experto en perforaciones petroleras y de gas natural en Asia Central. En la década de 1990 fue asesor de alto nivel de Unocal y evaluó los “riesgos” de construir un gasoducto a un costo de billones de dólares , que atraviese Afganistán y conecte la ex república soviética de Turkmenistán con Pakistán e India. Llevaba años cabildeando por una mayor “presencia” norteamericana en Afganistán.
(*) El 10 de julio de 2002 Dick Cheney fue querellado por Judicial Watch como participante directo, cómplice y conspirador en actos fraudulentos, omisiones y artificios por su corrupta presidencia de la Halliburton company entre 1995-2000. La compañía venía siendo investigada desde mayo por sus inescrupulosas prácticas contables durante el período en que Cheney estuvo al frente de la compañía. Su dúo, George W. Bush, no parece tener una catadura moral muy distante. Mientras trabajó como directivo de la ahora extinta compañía Harken Energy, recibió dos préstamos a bajas tasas de interés para invertir en los mercados, el mismo tipo de préstamos que quiere ahora prohibir.
EL TERRORISMO DE LOS ANTI-TERRORISTAS
El acto más grave de terrorismo durante el año 1985 fue el bombardeo israelita a Túnez, que tuvo un saldo de 75 civiles muertos. EUA fue cómplice: ni siquiera advirtió a las víctimas, sus estrechos aliados, que los asesinos estaban en camino. El terrorismo internacional sostenido más importante en la región durante 1985 fue el gestado por la operación israelí “Nudillo de Hierro” en Líbano meridional, también apoyado por EUA. El gran escándalo entre 1986 y 1987 fue el chocante descubrimiento de que EUA, que supuestamente ocupa un primerísimo lugar en la batalla contra el terrorismo, estaba teniendo tratos secretos con Irán, un estado terrorista. Según George Mc Govern, “Una administración que llegó al poder anunciando que a partir de entonces el contra terrorismo sería el pilar de la política exterior estadounidense fue descubierta vendiéndole armas en secreto al gobierno más terrorista del mundo.”
El acto singular más grave de terrorismo internacional ocurrido en 1986 fue el bombardeo estadounidense a Libia; el primer bombardeo en la historia programado para la mejor hora televisiva, precisamente las 19 horas Eastern Standard Time de EUA. Las tres redes nacionales norteamericanas presentaron en su noticiario nacional estos excitantes sucesos en vivo desde Trípoli y los propagandistas del gobierno dominaron la discusión subsiguiente. El pretexto fue la represalia al atentado con bombas contra la discoteca “La Belle” en Berlín occidental, acontecido diez días antes. La administración Reagan afirmó que tenía pruebas “directas, precisas e irrefutables” de la responsabilidad de Libia en ese acto terrorista.
6La BBC informó en el primer aniversario del bombardeo en cuestión que las agencias de inteligencia europeas y oficiales consideraban que “La Casa Blanca y en particular los consejeros presidenciales contra-terrorismo del Consejo Nacional de Seguridad de EUA distorsionaron deliberadamente la inteligencia para involucrar a Khadafi en el atentado contra “La Belle”. La BBC reportó también que la evidencia material proporcionada por el gobierno de EUA en apoyo de sus alegatos acerca del terrorismo libio es probablemente inventada o simplemente fraudulenta, y que las autoridades de Berlín occidental y de embajadas occidentales en Berlín desmienten categóricamente que la policía militar estadounidense – advertida con anticipación del atentado libio- haya declarado una alerta para evacuar los bares y las discotecas, como afirmaron George Shultz, Gaspar Weinberger y los militares estadounidenses. James Markham, el corresponsal europeo del New York Times escribía el 14 de abril de 1987: “Ahora que el polvo se ha asentado, dos oficiales europeos de inteligencia dicen que todavía tienen dudas acerca de las “pruebas” ofrecidas por Washington para demostrar que Libia estaba detrás del atentado en la discoteca de Berlín”.
El bombardeo estadounidense a Libia, fue uno más de los actos de terrorismo internacional no-provocado perpetrados por el imperio norteamericano. Tratando de matar a Khadafi mataron a su hija de 4 años, del mismo modo que tratando de matar a Saddam Hussein mataron a Laila Bin Attar, celebrada artista y mujer inocente. Tratando de destruir una fábrica de armas en Sudán, destruyeron una factoría de medicamentos y este pobre país perdió la mitad de su productividad en medicinas. Tratando de matar a Ben Laden, mataron miles de inocentes y pulverizaron Afganistán, incluyendo a 48 civiles ya después de concluída la guerra, el 31 de junio de 2002 , que celebraban una boda en la provincia de Uruzgan. En defensa de la democracia inspiraron y financiaron a las peores tiranías latinoamericanas, en defensa de la libertad lucharon contra las fuerzas independentistas de Angola y para combatir el terrorismo, condenaron a cadena perpetua a 5 agentes anti-terroristas cubanos.
Tampoco el terrorismo sionista de Sharon se encuentra solo en su actual empresa criminal. El imperio norteamericano, que le envía cerca de 5.000 millones de dólares al año, sostiene abiertamente esta política e incluso ha presionado a los gobiernos europeos para que mantengan un silencio cómplice. Es que la repulsión moral contra el terrorismo debe ser selectiva, sólo debe manifestarse contra los grupos que el oficialismo imperialista desaprueba. Sabemos que los anticastristas de Miami o los contras de Nicaragua eran y son héroes, no terroristas.
Las actitudes que prevalecen en “occidente” respecto al terrorismo se revelan con gran claridad en la reacción provocada por el nombramiento de John Negroponte como embajador ante la ONU para dirigir la “guerra contra el terrorismo”. El “ridículum” de Negroponte incluye su servicio como pro-cónsul en Honduras en los años ochenta, donde fue supervisor local de la campaña terrorista transnacional por la que el Tribunal Internacional de Justicia y el Consejo de Seguridad condenaron a su gobierno.
LOS ESPECTROS DE HIROSHIMA(II)
Las peores profecías del Apocalipsis pueden cumplirse en milésimas de segundo y los supervivientes de Hiroshima y Nagasaki, los más crueles actos de terrorismo transnacional perpetrados por el imperio norteamericano, lo saben.
EUA comparte el privilegio de haber usado armas químicas con otras tres potencias imperialistas: La Alemania de la primera Guerra Mundial, Italia que las utilizó en la guerra de Abisinia y Japón en Manchuria. Es, sin embargo, el único estado en el mundo y en la historia que ha utilizado armas atómicas como las que arrojó sobre Hiroshima y Nagasaki contra inocentes civiles durante 1945.
Más de medio siglo después de la tragedia, los efectos del bombardeo perduran en ellos, en sus hijos y en los hijos de sus hijos. Si hoy se llegase a la inconciencia de usar armas nucleares como en 1945, el poder de los arsenales actuales de EUA bastaría para asesinar a mil millones de personas en sólo los primeros instantes. Luego, en una lenta agonía, perecerían otros tres mil millones.
Little Boy, la bomba de uranio-235 que el 6 de agosto de 1945 cayó sobre Hiroshima, tenía la fuerza de 20.000 toneladas de trilita (0,013 megatones). La explosión destruyó por completo el centro del impacto y ocasionó graves daños en un radio de cinco kilómetros a la redonda, matando cerca de 120 mil personas. Un submarino nuclear de la marina estadounidense posee hoy varios misiles con el mismo poder.
El fantasma de Hiroshima sobrevuela a la humanidad desde 1945.
En el Museo Conmemorativo del Parque de la Paz, en la primera ciudad que fue víctima de un ataque nuclear, una maqueta panorámica esferoide muestra como el valle se convirtió en un desierto atómico el 6 de agosto de 1945. De ese valle en llamas surgieron los muertos y heridos que en el museo salen al paso en fotografías escalofriantes, y también son de esos seres las pellejas humanas conservadas dentro de grandes frascos, con líquidos que las mantienen. Muestran ellas las deformaciones producidas en la carne, que las víctimas llamaron “garras del diablo”.
Y en el Museo de los Materiales de la Bomba se conserva el símbolo más elocuente de esa arma: los peldaños de entrada al banco Sumitomo, sobre los cuales una sombra negra marca el lugar donde una persona estaba sentada en el momento de la explosión, a dos cuadras del epicentro.
Esa “sombra” es lo único que quedó del cuerpo desintegrado por la onda de calor.
Y muy cerca del banco Sumitomo y su sombra, hay un espectro. Allí estaba la Cámara de Comercio y Desarrollo Industrial de Hiroshima, el Domo, donde 60 directivos comenzaban una reunión cuando estalló “Little Boy”.
De esos hombres no se halló rastro alguno.
Y el edificio, por ser de concreto, no fue consumido por el fuego. Casi se hizo una completa ruina. Su cúpula metálica y los muros siguen en pié, y constituyen un esqueleto que simboliza hoy el sacrificio de Hiroshima.
Leucemia, vómitos, diarreas, quemaduras de la piel, desgarramientos de la carne (las garras del diablo), nefritis, peritonitis, tumores, sangre blanca, esterilidad y muerte, fueron algunas de las consecuencias de la bomba, agravada por el escaso apoyo oficial japonés y nulo de las fuerzas estadounidenses de ocupación. Los médicos de los precarios hospitales que se llegaron a instalar se limitaron sólo a hacer fichas de las víctimas, sin dar ninguna cura.
“La peor consecuencia de todas –dijo un monje sintoísta – es que la bomba hizo brotar sentimientos y comportamientos que no conocíamos entre nosotros. Es lo que la gente llamó la maldición de la bomba”.
Sólo muchos años más tarde un torrente de preocupación y conmiseración se dejó caer sobre Hiroshima, convertida a más de medio siglo en ciudad mártir.
Durante las décadas de 1940 y 1950 las fuerzas de ocupación norteamericana hicieron del Japón un país donde la verdad estuvo prohibida por decreto: la prensa no podía ni siquiera mencionar la palabra átomo, ni menos hablar de las consecuencias de la explosión. Sólo después de la guerra de Corea fue levantada la censura.
Entonces fue posible decir que para los propios sobrevivientes, las víctimas de la radiación producían más rechazo que sentimientos de solidaridad. ¿Para qué hablar de los monstruosamente deformes?.
Involuntariamente, los enfermos no hacían más que plantear problemas sociales y familiares, a menudo insolubles. Muchos engendraron hijos deformes, con cabezas pequeñas y grandes orejas. La gran mayoría fue condenada al ostracismo.
La primera obra de teatro que se puso en escena en Hiroshima luego del holocausto no desentonó con su realidad histórica: fue “Los Espectros”, de Ibsen.
LA SEGUNDA GUERRA CIVIL DEL IMPERIO TERRORISTA : VIETNAM (III)
“Vietnam nunca desaparece. Hay personas que lo critican o lo califican como nuestro mejor momento. Todo el mundo en este país siempre va a tratar de usarlo por motivos partidistas y dominarla. Es la segunda guerra civil de EUA. Es, en realidad, nosotros contra nosotros”.
Así define a la guerra de Vietnam el escritor estadounidense David Halberstam, quien obtuvo el premio Pulitzer en 1964 por la cobertura periodística de la conflagración.
El célebre cineasta Francis Ford Coppola presentó en su consagrada película “Apocalipsis ya” visiones oníricas de una guerra que padecía de locura homicida, en una surrealista y alucinante visión de las alucinaciones estadounidenses del poder. En las torcidas bravuconadas y la zambullida en la megalomanía, en la chocante masacre de los campesinos en el sampán y en la carnicería desatada se observan las consecuencias de una política imperialista sangrientamente enloquecida.
La imagen de la niña vietnamita Phan Thi Kin Phuc, de nueve años, quemada por el NAPALM conmocionaba al mundo entero. La fotografía había recibido un premio Pulitzer en EUA, como si las conciencias genocidas hubiesen sido mordidas por los ácidos de la culpa.
En 1968, el almirante Elmo R. Zumwalt ordenó rociar la selva vietnamita con herbicidas para acabar con los escondites del Vietcong. Hasta 1970 cientos de B-52 norteamericanos sobrevolaron los cielos de Vietnam descargando en su exuberante jungla unos 72 millones de litros de defoliantes. El 15 por ciento de las selvas del país fue fumigado con los llamados agentes naranja, azul y blanco, que contenían dos poderosos herbicidas, las dioxinas 2,4-D y 2,4,5-T. Se vertieron unos 180 kilogramos, cantidad suficiente para defoliar grandes territorios en pocos días. Y, según se comprobó, para provocar taras congénitas, malformaciones y extrañas clases de cáncer, como la enfermedad de Hodgkin. Sus efectos, según expertos en dioxinas, seguirán afectando a varias generaciones.
Dos millones de hectáreas de selva tropical fueron destruídas y otros tantos de suelo fértil, inutilizados. En 1945, cuando empezó una guerra que no acabó hasta 1975, la selva cubría la mitad del territorio vietnamita. Hoy, apenas alcanza la quinta parte. Guerra, deforestación y miseria se combinaron en el mayor ecocidio de la historia, precipitado por un imperio terrorista.
El agente naranja arrojado sobre Vietnam era un defoliante, común en EUA, con cantidades mínimas de dioxina en su composición. El usado en Vietnam entre 1968 y 1970 tenía una mayor concentración de esta sustancia. En 1989 un estudio fechado en Hanoi reveló que el 6 por ciento de los escolares de la zona fumigada durante la guerra padecía malformaciones y la leche materna contenía altas concentraciones de dioxina. El área cercana a Ciudad Ho Chi Minh, antigua Saigón, es la más contaminada del mundo por culpa de este agente tóxico.
El ejército norteamericano utilizaba el llamado “agente blanco” para destruir arrozales y negar alimento a los vietnamitas, mientras el “agente naranja” chamuscaba la selva tropical.
El agente naranja fue posteriormente comercializado bajo las marcas de “Tordon”, U-46, Busch Killer, etcétera, e incluso Bayer lo produjo bajo las denominaciones de “Tributon – D”, Tributon –E 60% y otros. Posteriormente al estudio Hatfield, uno de los más completos realizados hasta la fecha sobre el agente naranja, se hallaron altos niveles de dioxina en peces y tejidos animales en vastas áreas de Vietnam, además de determinarse contaminado por dioxina de agente naranja un criadero de peces cercano a una antigua base aérea estadounidense.
Hoy se conoce que el “agente naranja” contiene entre sus impurezas a la llamada “sustancia X” o 2,3,7,8 Tetra-cloro-dibenzo-para-dioxina, el más letal veneno que el hombre ha sido capaz de sintetizar.
Los excombatientes de Vietnam que se expusieron al agente naranja también sufrieron graves consecuencias en su salud, entre ellos tipos raros de cáncer, enfermedades de la piel, esclerosis múltiple, defectos congénitos en sus hijos y alteraciones psíquicas. En vista de esto, iniciaron acciones judiciales contra las empresas fabricantes como Monsanto y Dow Chemical.
Cuando los veteranos entablaron en 1984 su primera demanda colectiva en New York, el juez se basó en supuestas evidencias presentadas por Monsanto para negar el juicio a los demandantes, pero en 1990 un funcionario de EPA acusó a Monsanto de falsificar pruebas y le inició un juicio penal. En una nueva demanda colectiva, aunque la acción se entabló en Texas, la Corte Federal transfirió nuevamente el caso al juez original, una medida inusual en obvio favor de los acusados. En abril de 1992, el mismo juez de New York volvió a rechazar la demanda.
Aunque el gobierno de EUA propició hace pocos años una nueva investigación sobre los efectos del agente naranja en veteranos de Vietnam, el periódico “San Diego Tribune” anticipó que los estudios no serán válidos porque algunos informes han sido retenidos y otros alterados. A esto se le suma el hecho que se ignoró la recomendación de la Academia Nacional de Ciencias según la cual el estudio debía ser realizado por científicos ajenos a las Fuerzas Armadas, y se ha denunciado interferencia manifiesta de altos oficiales de la Fuerza Aérea.
MATANDO PAREJO CON GAS NEUROTOXICO
El 7 de junio de 1998 el programa de noticias Newstand (CNN-TIME) sacó a luz un reportaje sobre el operativo militar Tailwind, una incursión de EUA en Laos durante la guerra de Vietnam; y documentó el uso del gas neurotóxico sarín contra una aldea.
El gas se empleo contra civiles, desertores del ejército y combatientes vietnamitas y laosianos. No fue un caso aislado: se empleó más de 20 veces durante el conflicto.
El ex – almirante Thomas Moorer, quien fuera Jefe de Operaciones de la Marina en Vietnam, confirmó que el operativo Tailwind contó con el aval del alto mando y que durante la guerra se empleó además un arma secreta, la bomba de dispersión CBU-15, que riega gas neurotóxico. Todo esto fue propuesto por la CIA y contó con la aprobación del comité de seguridad nacional de Richard Nixon, dirigido por Henry Kissinger. Según Moorer era prioridad eliminar a los desertores, lo cual fue ratificado por el secretario de defensa durante esos años, Melvin Laird.
Fue particularmente dramática la utilización de terribles armas químicas contra una aldea cercana al pueblo laosiano de Chavan, a unos 100 kilómetros de la frontera con Vietnam, en un operativo para aniquilar desertores en septiembre de 1970. Para ello se utilizó a un “equipo de aniquilación” que llegó desde Dak To (Vietnam) el día 11, con 16 boinas verdes y 140 mercenarios montagnard. Atacaron el 14 y según el teniente Van Buskirk, que dirigía el grupo, “Recibí órdenes de matar parejo a todo ser vivo; si respiraba, orinaba o cagaba, había que matarlo”. Las ordenes se cumplieron sin deliberar.
“Iban por la aldea, tirando granadas en cada casita y acribillando a todos.”(...)
Van Buskirk cuenta que vió a dos hombres blancos. Le pareció que eran desertores , tenían pelo largo y unos 20 y tantos años. Uno gritó “¡Ocúltense!”. Después se metieron al túnel, de esos que las fuerzas de liberación construían como refugio a prueba de bombas. Van Buskirk echó una granada de fósforo blanco en el túnel. “Se sobreentendía- testimonió Van Buskirk- que si uno estaba convencido sin lugar a dudas que había detectado a un desertor, debía matarlo de plano...No era cuestión de capturarlo, había que matarlo.”
Esa incursión en Laos, ocultada por 28 años, fue un crimen de guerra. Parte de un genocidio fríamente calculado, igual que otras masacres de pueblos enteros como My Lai en Vietnam. No sólo se violó el Protocolo de Ginebra que Nixon acababa de firmar, también se perpetró un operativo secreto contra un país neutral, como parte de una amplia guerra secreta de las fuerzas especiales y la CIA.
LAS BOMBAS DE RACIMO Y WALL STREET
Desde la guerra de Vietnam, EUA emplea en todas sus guerras de agresión y conquista las bombas de racimo (cluster bomb), arma que por sus refinadas y letales características expande su capacidad de exterminio no sólo en un vasto radio de acción sino también en el tiempo. Su diseño la convierte en un aparato que no discrimina entre enemigos y civiles: su alto rango de error desperdiga por kilómetros cuadrados municiones sin explotar que, como pequeñas latas de aerosol de vistoso amarillo (el mismo color de la ayuda humanitaria de Bush) son una perversa trampa para niños e incautos agricultores.
Esta asombrosa arma, deletérea como pocas, ha sido perfeccionada con los años y el avanzado modelo que cayó como una lluvia torrencial sobre Afganistán es fabricado en Minnesota por la empresa Alliant Techsystems, cuyas acciones se catapultaron con la ayuda de Bush. El último modelo es el CBU-87, en producción desde 1984, que llevó al reemplazo de las usadas en Vietnam; y también al cambio de las unidades anti-tanque.
La bomba es una carcasa de acero de 430 kilos que se lanza desde 800 a 1300 metros de altura y contiene en su interior 202 cargas de pequeños explosivos que se separan durante la caída. Allí radica su gran capacidad de causar daño.
El liderazgo de la CBU-87 se entiende por todos los avances que incorpora en comparación con el antiguo arsenal: puede explosionar a diversas altitudes, se desprende del avión aún a altas velocidades y puede fragmentarse en distintas modalidades. En suma, combina un poder para destruir vehículos blindados con una fuerza antipersonal más efectos incendiarios. De todo el inventario bélico de EUA, ésta es la única que resume tales atributos.
PRELUDIO DE UN GENOCIDIO
El Pentágono tiene una enorme base militar en la pequeña isla Diego García del Océano Indico. Esa isla se menciona a menudo pero muy escuetamente en los noticieros, de allí salen bombarderos rumbo a Asia en forma casi continua desde los años 60.
¿Algún noticiero reseñó alguna vez la suerte que corrieron los 1.500 habitantes de esta isla?
La base se estableció para matar vietnamitas, cuando la isla aún “pertenecía” a Inglaterra (otro imperio con su propia historia) . Como EUA no quería un “problema de población”, Inglaterra bloqueó antes de cederla la llegada de alimentos y sacó a la población por hambre. EUA le retribuyó el gesto con el sistema de armamento nuclear Polaris, en tanto los dueños de las islas terminaron en las villas miserias de la isla Mauricio.
VIETNAM Y AUSCHWITZ: DOS ETAPAS DEL MISMO PROCESO
En rigor, la distancia que separa Vietnam de Auschwitz es sólo la que distingue dos etapas diferentes dentro de un mismo y único proceso. Históricamente, Vietnam es posterior a Auschwitz; moralmente, en cambio, lo precede. En Vietnam están en germen todos los componentes de Auschwitz; de Vietnam se llega directamente a Auschwitz.
El comediante norteamericano Bob Hope ha descrito los bombardeos con NAPALM de las aldeas de Vietnam como el más bello “slum-clearing-project” (proyecto de remoción de villas miseria) que se haya realizado jamás.
Sin profundizar sobre este rasgo de humor negro del clown hollywoodense, en cambio, debe tomarse muy en serio el hecho de que exista un público dispuesto a encontrar divertido este tipo de humorismo. Y el público está allí, y es el mismo de siempre. Es posible verlo cuando los periodistas estadounidenses festejan las bromas de Donald Rumsfeld sobre los bombardeos y muertes en Afganistán. La historia de la crueldad nos enseña que, cuando por causas objetivas o subjetivas, no ha sido posible condenarla, se ha llegado, tarde o temprano, a aplaudirla.
EL SOL NEGRO QUE ALUMBRA EL TERRORISMO DE ESTADO Y LOS GENOCIDIOS EN EL TERCER MUNDO (IV)
La gran mayoría de la opinión pública del mundo rechaza la intervención de un estado en otro si se trata de empeorar las cosas, y ese es el caso de EUA a través de sus empresas –entre ellas Unocal y otras vinculadas al grupo Rockefeller- que financian el despiadado terrorismo de estado que el gobierno de Birmania ejerce sobre sus indefensos ciudadanos, obligándolos a trabajos forzados sin paga. Es decir, EUA sostiene en Birmania una esclavitud del Tercer Milenio.
Sólo en la era Reagan , terroristas de estado patrocinados por EUA dejaron en Centroamérica cientos de miles de cadáveres torturados y mutilados, millones de lisiados y huérfanos y cuatro países en ruinas. En los mismos años, las depredaciones surafricanas respaldadas por occidente causaron un millón y medio de muertos y daños por valor de 60 mil millones de dólares.
Sería redundante referir los vínculos entre EUA y el terrorismo de estado en América del Sur, por ser hechos fuera de toda discusión y que cuentan con una relativa buena difusión. Son, además, hechos reconocidos por los culpables. El 13 de noviembre de 2000 el gobierno de EUA divulgó por primera vez documentos oficiales que comprometen a Washington en el cruento golpe que derrocó a Salvador Allende en 1973 y en el contubernio terrorista transnacional conocido como Plan Cóndor, el cual es aludido en muchos de los 15.000 papeles liberados. Entre esta documentación se encuentran cerca de 1.500 documentos de la CIA.
Así como la policía política de Paraguay jugó un papel clave para la inteligencia del Cóndor, como queda demostrado en “Los Archivos del Terror”, el régimen de Mobutu en Congo (Zaire), fue la pieza más importante de la estrategia de EUA en Africa durante la guerra fría. Zaire, además de sus valiosos recursos minerales, fue utilizado para desestabilizar a la Angola independiente que contaba con el apoyo de aliados cubanos y rusos, como lo describió en sus memorias el ex – agente de la CIA John Stockwell.
Durante la lucha por la independencia de Angola en 1975, Mobutu enfrentó a las fuerzas nacionalistas del MPLA enviando tropas al norte de Angola. Simultáneamente, las tropas de la Sudáfrica del Apartheid invadieron desde el Sur. Los invasores fracasaron en su intento por tomar la capital, Luanda. Sin embargo, durante los siguientes 20 años, la CIA utilizó las bases militares del ejército de Zaire para apoyar a uno de sus clientes, Jonas Savimbi de la facción rebelde de UNITA. La CIA acogió a Savimbi tan cálidamente, y sin mayor consideración, como lo hizo con Ben Laden. Ambos eran anti-comunistas. Ambos terminaron siendo terroristas.
George Bush padre, como director de la CIA durante la década de 1970 y luego como vice-presidente, tenía conocimiento del lujo y de la gran irresponsabilidad en la que vivía Mobutu. Un año después de que Ronald Reagan asumiera la presidencia, Mobutu visitó EUA acompañado de una delegación de 80 personas, incluyendo 21 niños –entre ellos sus hijos, primos y amigos - . Durante su viaje, Mobutu y su delegación visitaron Disneyworld en Florida y luego New York, donde ocuparon totalmente el piso 35 del Waldorf Astoria. Por la misma época, los mujhaidín de Ben Laden fueron recibidos como héroes en la Casa Blanca y Reagan exclamó eufórico en un discurso que eran “los equivalentes morales a los padres fundadores de la nación”, es decir, los puso a la altura de Jefferson, Washington y Franklin.
Poco tiempo después, Bush retribuyó la visita e inició acuerdos bilaterales de inversión con Mobutu en Kinshasa.
Durante todo ese tiempo Mobutu sirvió a los intereses de EUA como Ben Laden cuando apoyó a la CIA contra la URSS en Afganistán. En Washington, nadie tomó entonces en cuenta las terribles consecuencias del patrocinio a estos hombres.
EUA pagó el precio de esa imprudencia el 11 de septiembre de 2001.
Argelia, por su parte, fue totalmente desestabilizada y perdió 130.000 vidas durante la guerra silenciada librada por guerreros musulmanes que regresaban de confrontar a la URSS con Ben Laden en Afganistán.
Angola, a su vez, es hoy una tierra perdida con una gran cantidad de muertos , como el Congo. Hace aproximadamente 10 años, Savimbi -quien por muchos años, al igual que Mobutu, fue bienvenido en la Casa Blanca – perdió las elecciones monitoreadas por la ONU y juró convertir a Angola en una segunda Somalía. Savimbi ha tenido éxito y una guerra de guerrillas hace que al menos la mitad del país sea inaccesible. Miles de personas han sufrido exilio, otros mueren de hambre, por accidentes con minas antipersonales o enfermedades evitables con pocos centavos. En agosto de 2001 las guerrillas de Savimbi hicieron explotar un tren matando 260 civiles.
Este terrorismo, aunque no lo reconozcan los educadores, comunicadores o intelectuales vendidos al imperialismo, surgió en Washington. Pero no todos los cuervos criados por el imperio han terminado sacándole los ojos.
Varios centenares de los peores genocidas que Dios dejó vivir se acogieron a la protección de sus amos y hoy llevan una apacible nueva vida bajo el negro sol americano. Entre otros, Armando Fernández Larios, agente de la DINA chilena que integró la caravana de la muerte y participó, entre otros, del asesinato del general Prats en Buenos Aires, vive actualmente en Kendall, al sur de Miami y trabaja en un taller mecánico. Juan López Grijalva, ex jefe de la policía política de Honduras, que dirigió la ejecución de miles de personas, reside en un elegante barrio de Florida desde 1995. Alvaro Saravia Marino, organizador del infame asesinato del obispo Oscar Arnulfo Romero en El Salvador en 1980 reside desde 1985 en California. El temible Emmanuel Totó Constant, adiestrado en su momento por la CIA y responsable del asesinato de 3.000 militantes políticos en Haití, vive en Nueva York desde 1995. Carl Dorelian, compatriota de Totó y responsable de la campaña de terror que asoló a su país entre 1991 y 1994, famoso por ejecutar con tiros en la nuca, vive plácidamente en un barrio privado de Palm Beach. José Guillermo García, que como ministro de defensa comandó los grupos que asesinaron a cientos de civiles en El Salvador entre 1979 y 1983, vive en el mismo barrio de Miami que otro acusado de crímenes contra la humanidad , Carlos Vides Casanova. También reside en Miami, meca de terroristas popularizada por Orlando Bosch, Donaldo Alvarez Ruiz, acusado de miles de desapariciones y de una masacre en la embajada de España en Guatemala. Y en su momento gozó de la hospitalidad estadounidense el torturador Américo Peña, asesino material de Joelito Filártiga durante la dictadura de Alfredo Stroessner en Paraguay.
SANGRE MEZCLADA CON PETROLEO EN AGUAS DEL GOLFO PÉRSICO ( V )
22 millones de irakíes sufren hoy una lenta agonía como consecuencia del inhumano embargo impuesto a Irak desde hace 10 años por el imperio terrorista, bloqueo que ya se ha cobrado en este tiempo un número de víctimas cifrado en cientos de miles.
La prórroga indefinida del embargo ha destruido uno de los sistemas sanitarios más desarrollados de la región, empeorando el estado de salud del conjunto de la población haciendo imposible el acceso a los cuidados médicos a una importante franja de la población.
El embargo también amenaza el futuro de los niños irakíes. Las destrucciones masivas de los establecimientos escolares, las duras dificultades de la vida cotidiana , han deteriorado profundamente la educación. Hay una deserción del 32 por ciento entre la población infantil.
Los interminables y crueles bombardeos que se iniciaron en 1991 y se prolongan hasta hoy, impiden en Irak la producción de los bienes necesarios y esenciales para el consumo básico, destruyendo centrales eléctricas y estaciones de purificación de agua.
Los transportes y las comunicaciones se han reducido drásticamente por falta de vehículos y piezas de recambio sin olvidar las múltiples destrucciones. Los trenes sólo pueden funcionar a un nivel del 15 por ciento de su capacidad total. Las humillantes zonas de “exclusión aérea” impuestas por el imperio terrorista y sus aliados, aumentan dichas dificultades. De esta manera, el transporte de mercancías, más particularmente los alimentos y los medicamentos en las diferentes provincias se encuentra muy limitado.
18La utilización contra Irak de nuevas armas equipadas de uranio empobrecido, que han afectado incluso a 200.000 soldados americanos e ingleses que las manipularon, ha causado un fuerte aumento de cáncer y otras infecciones, además de malformaciones en los recién nacidos. Las 700 toneladas de uranio empobrecido vertidas sobre la población irakí, las 135.000 bombas que equivalen a seis veces la potencia de la detonada en Hiroshima, y las diferentes experiencias de tecnología militar inéditas han convertido a Irak en un espacio contaminado por un largo período, donde el aire presenta un alto nivel de polución debido a una fuerte ionización y donde también el territorio presenta un índice de radioactividad anormal y peligrosa.
Toda la propaganda hecha en torno a una idea fuertemente propagada de “guerra quirúrgica” sólo ha servido para disimular una cultura de muerte y para encubrir viles intereses económicos a corto plazo de la familia Bush y un puñado de rústicos e insensibles mercaderes de petróleo y sufrimiento humano.
Irak es sólo un campo donde todo un pueblo olvidado por los grandes grupos de prensa intenta sobrevivir y donde los más débiles y los más pobres mueren en masa.
UNA VICTORIA PÍRRICA CON VÍCTIMAS ENTRE LOS VENCEDORES
“Soy un padre de familia con esposa y tres hijas. Creía en la libertad y en la democracia. Para contribuir con ellas me presenté voluntario en las fuerzas de reserva. Me apunté a los servicios médicos de las fuerzas armadas para no tener que matar. Sí, me presenté voluntario a la guerra del Golfo. Yo fui allí para atender a las bajas de ambos bandos. Me siento orgulloso de poder afirmar que nosotros atendimos a los heridos con una dedicación mayor que la dispensada por mi gobierno a los afectados del síndrome de la guerra del Golfo.”
Este es parte del desgarrador testimonio de Ray Bristol, ex combatiente de la guerra que EUA e Inglaterra libraron contra Irak por el petróleo de Kuwait. Hoy Ray tiene serias dudas de si valió o no la pena:
“Volví de la guerra y empecé a desarrollar distintas enfermedades. Tengo problemas de memoria ya que tengo daños orgánicos cerebrales. Tengo visión doble y pérdida de la vista periférica. Mi cuerpo no controla la temperatura muy bien y puedo estar en la nieve con un pantalón corto y una camiseta y aún así tener calor, y a veces cuando hace calor y el día es soleado, tengo que abrigarme más porque tengo frío. Tengo dificultades para tragar y respirar. Tengo problemas hepáticos, renales, del colon, de la vejiga. Y además sufro dolores en todos los músculos y articulaciones.”
“Quise saber porqué estaba enfermo y si había alguna cura para lo que estoy padeciendo. No recibí ayuda. Tuve que cambiar de médico de cabecera. Acudí al ejército, y la valoración fue increíble. A todos los veteranos les ocurrió lo mismo. La información que obtienen no la trasladan a médicos particulares, sino exclusivamente a los abogados del ministerio de defensa. La utilizan en los juicios, no para salvar vidas.”
“Pedí información acerca de los procedimientos a seguir tras la contaminación y no me la daban. Finalmente me invitaron al Ministerio de Defensa donde me arrojaron un documento encima de la mesa con un comentario del responsable de la Unidad de Enfermedades de Veteranos de la Guerra del Golfo. Los procedimientos que se deberían de seguir si uno se expone a radionucleótidos suponen un lavado de pulmones en las primeras 48 horas posteriores a la exposición. Cuando lo supe habían pasado 8 años”.
Éste es el pago que reciben los soldados norteamericanos por vestir el uniforme y enarbolar la bandera de un imperio que encubre a capitalistas que no tienen sentimientos. Más comentarios resultan innecesarios.
LA CIA Y LA CARNICERIA EN LOS BALCANES (VI)
Los bombardeos imperialistas sobre Yugoslavia obligaron a 700.000 kosovares a salir de ese infierno para sufrir un segundo infierno: el de los campos de concentración en los que, por la fuerza y en insufribles condiciones de existencia, fueron mantenidos por las propias potencias imperialistas responsables de la guerra. Centenares de miles de trabajadores serbios perdieron fuentes de trabajo en un país cuyo índice de desempleo ya era del 28 por ciento.
El líder serbio, Slobodan Milosevic había conquistado la zona fronteriza de Krajina, junto a Bosnia, en 1991, y Croacia preparó un ataque relámpago para recuperarla en julio de 1995. Oficiales estadounidenses, los verdaderos jefes en este asunto,
operaron dirigiendo por control remoto el GNAT-750 para que fotografiara las posiciones de las tropas y los emplazamientos de armas serbios, y luego los enviaban a la inteligencia croata.
A mediados de 2001, los fiscales de La Haya anunciaron el encausamiento del general Gotovina por atrocidades cometidas durante esa operación, incluyendo el asesinato de 150 civiles serbios en Krajina, el desplazamiento obligado de hasta 200 mil más y la quema de miles de viviendas. La participación norteamericana en estos crímenes de guerra fue mucho más profunda de lo que ha reconocido Washington.
De acuerdo con Miro Tudjman, hijo del desaparecido presidente Franjo Tudjman y director del equivalente croata de la CIA a mediados de la década de 1990, EUA proporcionó el equipo de codificación a las brigadas del ejército de Croacia, gastando 10 millones de dólares sólo en puestos de escucha, y toda la inteligencia electrónica croata iba online a la Agencia de Seguridad Nacional de Washington. Funcionarios estadounidenses, a su vez, han reconocido haber dirigido la operación desde una base cercana a Zadar, en la costa adriática.
Nikola Vucksovic, ex soldado bosnio, que torturó y acuchilló a decenas de musulmanes en campos de concentración de los Balcanes, se radicó en Atlanta en 1997 como refugiado. Una compatriota suya residente en la misma ciudad lo acusó ante la justicia norteamericana, ante lo cual despareció.
DEL SÍNDROME DE LA GUERRA DEL GOLFO AL SÍNDROME DE LOS BALCANES (VII)
El 22 de julio de 1990, seis meses antes del inicio de la denominada Operación Tormenta del Desierto contra Irak de enero-febrero de 1991, el ejército de EUA emitió un informe en el que se comparaba el uso de uranio empobrecido y tungsteno como materiales de revestimiento de la munición convencional. El informe indicaba que gran cantidad de partículas de óxido de uranio empobrecido producidas durante el combate podrían ser inhaladas por militares y civiles.
El informe advertía textualmente que “”.La exposición de los soldados al aerosol de uranio empobrecido en el campo de batalla puede tener potenciales efectos radiológicos y tóxicos significativos. Estos efectos sobre la salud puede que sean imposibles de cuantificar de manera fiable incluso con estudios adicionales detallados.”
El informe también vaticinaba que “Tras el combate, las condiciones (en los que queden) las áreas de combate y los riesgos a largo plazo sobre la salud de las poblaciones y de los veteranos combatientes pueden incidir sobre la aceptación de continuar usando perforantes de energía cinética de uranio empobrecido con fines militares”.
Durante la Operación Tormenta del Desierto, en sus 110.000 ataques aéreos contra Irak , los aviones de EUA lanzaron 940.000 proyectiles con uranio empobrecido, y en la ofensiva terrestre sus tanques dispararon otros 4.000 proyectiles también revestidos de uranio: en total “sin contabilizar los desechos de los ataques que ha sufrido el país después de 1991” se calcula que hay en Irak esparcidas 320 toneladas de residuos contaminados, principalmente en el sur del país. Durante la intervención de la OTAN en 1999 contra Yugoslavia, la Fuerza Aérea de EUA lanzó otros 30.000 proyectiles de uranio empobrecido, lo que supone algo más de 10 toneladas de residuos.
Los informes estadounidenses establecen la necesidad de descontaminar la zona de combate en la que se haya empleado munición con uranio empobrecido y tras la guerra del Golfo, los equipos del ejército norteamericano afectados por impactos con uranio empobrecido causados por el llamado “fuego amigo” fueron o bien enterrados en Arabia Saudí o bien embarcados hacia Carolina del Sur, para ser descontaminados en la base de Smelling.
Igualmente, los restos de tanques y vehículos contaminados localizados en territorio de Kuwait fueron destruidos o bien trasladados a un nuevo campo de entrenamiento en el desierto occidental del emirato, en Udairi, donde hay depositados para ejercicios de combate centenares de vehículos militares y tanques iraquíes. Tales medidas de retirada y descontaminación de material militar no se realizaron ni en Irak ni en la república federal Yugoslava. El contenido de este informe norteamericano anticipaba los síndromes de la guerra del Golfo y de los Balcanes.
El 4 de marzo de 1997 el Ministerio de Defensa Británico reconoció oficialmente que la utilización de uranio empobrecido en las municiones aumenta el riesgo de contraer varios tipos de cáncer, como de pulmón, cerebro o linfático.
La gente que vive en los lugares que fueron escenarios de bombardeos de la OTAN ha recogido fragmentos de las municiones de uranio guardándolas como recuerdo y hay vacas pastando en áreas contaminadas, por lo que el polvo radiactivo también está presente en la leche. Estudios realizados en Yugoslavia señalan que los cánceres se han multiplicado ya por tres.
Lo más grave es la aparición, además de uranio, de plutonio en los restos de municiones. El plutonio liberado en el ambiente tardará 48.000 años para perder apenas la mitad de su poder radiactivo, y conservará su poder cancerígeno, teratógeno e inmunodepresor por cientos de miles de años.
Se habrá podido acabar con Milosevic, pero la pesadilla engendrada por el imperialismo persistirá por siglos.
GUERRA INFECTA EN AFGANISTÁN E HIPOCRESÍA INFINITA (VIII )
Al anunciar el comienzo de su oblicua venganza con bombardeos sobre Afganistán, el inepto e ilegítimo seudo-emperador George W. Bush prometió que “EUA iba a dejar caer comida, medicina y objetos de uso doméstico para la gente sufriente y hambrienta de Afganistán.” Efectivamente, en los primeros diez días de la campaña los aviones dejaron caer 350.000 paquetes de comida, cada uno de ellos con suficiente comida para un día.
Sin embargo, hasta un análisis primario expone la falta de respeto a la dignidad humana que representa dicha “ayuda”. Abstracciones aparte, esos paquetitos podían alimentar apenas por un día a un 5 por ciento de los 7 millones de afganos que según la ONU sufren hambre. Esto sin tomar en cuenta que los yanquis arrojaron los paquetes desde grandes alturas y sobre terrenos remotos y llenos de minas magnéticas. También hubo casos de bombas en racimo que fueron confundidas con la “ayuda”.
Los bombardeos aéreos pronto convirtieron a las ciudades afganas en “pueblos fantasma”, informaba la prensa, en tanto se destruían las fuentes de energía eléctrica y de agua, una forma de guerra biológica. Se informó que el 70 por ciento de la población había huído de Kandahar y Herat, la mayoría al campo, donde en tiempos de paz entre 10 a 12 personas mueren o quedan lisiadas cada día por las minas. Nunca se conocerá, ni tampoco se investigará, el destino de estos desgraciados.
Como siempre, el Pentágono se alabó su supuesta capacidad de destruir únicamente blancos militares con una exactitud milimétrica. Este argumento tuvo dos problemas: Primero, los ataques no fueron tan exactos. El mismo Pentágono reconoció haber detonado varias bombas de más de mil kilos sobre el edificio de la Cruz Roja. Segundo, no hay blancos exclusivamente militares en Afganistán.
Un veterano de la invasión soviética reseñó a Los Angeles Times la historia de un ataque contra lo que sobraba de una “base terrorista”. Declaró que no encontró “fortificaciones destrozadas, ni cadáveres de terroristas”. Lo único que encontró fueron algunas casuchas a punto de derrumbarse y dos ancianos cargando a una niñita mutilada de tan sólo 3 años de edad. “Su pié había sido arrancado a causa de una explosión”.
El Talibán dijo que los muertos civiles por bombas yanquis ya se contaban por cientos en los primeros días de los bombardeos. Pronto superaron a la cifra de víctimas de las torres caídas del imperio. Los oficiales yanquis no desmintieron estas afirmaciones pero dijeron que los civiles no murieron cuando cayeron las bombas sino cuando estallaron los blancos. Este maravilloso razonamiento comprueba que es imposible separar blancos militares de población civil en estas guerras al estilo de los video-juegos.
BOMBARDEO DE ESCUELAS, HOSPITALES Y CENTROS HUMANITARIOS
La guerra que llevó a cabo Bush en Asia no tuvo nada que ver con el nombre de fantasía puesto por su administración al crimen perpetrado. Estas agresiones no se compadecen con la “Libertad duradera” como se le puso finalmente ni con la primera denominación de “Justicia Infinita”. En nombre de estas consignas fueron bombardeados hospitales, aldeas, casas de familia y hasta centros de la Cruz Roja.
Muertos más, muertos menos, lo concreto es que se trató de una guerra infecta, más séptica que quirúrgica.
EL HIJO DEL MULLAH
Cuando empezaron los bombardeos contra Kabul, Kandahar, Jalalabad y otras ciudades afganas, el Pentágono informó en conferencia de prensa que se había puesto como blancos a los “campamentos terroristas”, instalaciones militares y residencias del Talibán. Según Donald Rumsfeld y el general Richard Myers, jefe de estado mayor, la campaña había sido un éxito. Precisaron que en Kandahar habían sido dados de baja dos hijos mayores del mullah Omar, líder espiritual afgano.
Después se supo la verdad. La BBC británica, poco afecta a los talibán, reporteó a Abdul Barí, el médico del mullah a su arribo a Pakistán. El facultativo precisó a la emisora londinense que el hijo de Omar tenía en realidad solo diez años y murió por heridas abdominales y una severa lesión de fémur, pese a que fue sometido a una intervención quirúrgica. Tras eso la declaración del Pentágono de que habían bombardeado las residencias porque el Talibán escondía allí a comandos e instrumentos de control de sus tropas ya no fue digerida.
UNA SOLA PIERNA
“Murieron en el acto. Sólo se encontró una pierna de las 4 personas, nada más” dijo Karim Fazel, jefe de la oficina Afgan Technical Consultants, una ONG que desde hace diez años trabajaba para la ONU en el desminado de Afganistán.
Aunque 15 días atrás las autoridades de esa dependencia habían entregado las coordenadas del edificio de la ONU en Kabul a las huestes agresoras, un rampante misil Tomahawk se descolgó del cielo el 8 de octubre. Bajo los escombros quedaron 4 empleados civiles; de las ocho piernas sólo se halló una.
Los señores Rumsfeld y Myers guardaron un sepulcral silencio cuando se les preguntó por esas muertes. Comenzaba la cínica representación que se montó en la sede de la OTAN durante la campaña de bombardeos contra Yugoslavia. Allí el vocero atlántico James Shea había patentado la expresión “daños colaterales” para referirse a las muertes civiles, en su mayoría serbias.
UNA CRUZ Y UN MISIL
La Cruz Roja Internacional en Kabul tenía un complejo de siete bodegas donde se almacenaban medicinas, trigo, frazadas, lonas, cubiertas plásticas y otros elementos de ayuda. Ese material era ahora más útil que nunca en una nación atacada por EUA, con el respaldo de otros 40 obsecuentes gobiernos coligados al imperio. El 16 de octubre aviones estadounidenses y británicos atacaron el lugar con dos misiles, provocando incendios y pérdida de la mayor parte de las provisiones, además de herir gravemente a un funcionario.
El jefe de la Cruz Roja en Afganistán, Robert Monin, declaró que “estaban marcadas con dos cruces rojas” las instalaciones, y que eran claramente identificables desde el aire. “No he visto ningún lugar cercano que pueda representar un blanco militar” añadió, antes de hacer firmes reclamaciones ante la diplomacia imperial por dos inexplicables ataques en menos de diez días.
Una cruz, un misil. Otra cruz, otro misil. Ese es el humanitarismo de George W. Bush.
HOSPITAL DE SANGRE
En los ataques no sólo fueron masacradas las barriadas de Kabul, Kandahar, Kouram y Rala –i- nau, también musulmanes que oraban en mezquitas de los suburbios de Jalalabad. Rumsfeld seguía insistiendo que “EUA no ataca civiles” mientras la nariz le crecía como en el cuento de Pinocho.
El 22 de octubre el hospital de Herat fue impactado por misiles, con un saldo de cien muertos. Tratándose de un hecho de tanta magnitud, esta vez mintieron en bloque estadounidenses e ingleses, negando la autoría. Dos días después la vocera del Pentágono, Victoria Clarke, tuvo que admitir que aviones de ambas naciones dejaron caer “accidentalmente” dos bombas de 250 kilos en un barrio de Kabul y otra de 500 kilos en Herat. Esta última fue la que destruyó el hospital.
“Lamentamos profundamente los daños colaterales, la pérdida de vidas civiles” dijo la vocera de la muerte. “Tenemos un cuidado extraordinario en la elección de nuestros blancos” agregó con una hipocresía infinita.
DEMOCRACIA HECHA TRIZAS ( IX )
“(...) Lo errónea y desatinada que es la persecución de ese
fantasma pérfido que los hombres llaman la libertad”
Ruskin
Hoy casi todas las naciones del mundo se auto proclaman como practicantes o aspirantes a la democracia liberal. Este fue un régimen del capitalismo naciente y que con el imperialismo universalizó sus postulados.
A los países pobres, sin embargo, el desarrollo desigual consecuente con la división internacional del trabajo sólo les dejó migajas y una caricatura de las instituciones democráticas.
El actual seudo-emperador en el trono en EUA, George W. Bush, está dando hoy una estocada mortal a la democracia. Si bien ésta en EUA nunca fue plena, y menos aún perfecta, los objetivos estratégicos imperialistas, en un mundo de crisis global y decadente, demuestran que lo que queda de ella está en peligro.
No es mero capricho que el gobierno norteamericano esté tomando una serie de medidas que atacan derechos y libertades como el hábeas corpus para establecer nuevas formas de control social, acentuando los rasgos autoritarios del régimen. Es en cierta medida explicable porque la idea de democracia nació subordinada al poder económico, o sea a la dominación de clase burguesa.
El gobierno obtuvo asimismo del Congreso una severísima ley ómnibus, bautizada como “Acta Patriótica”, que los legisladores votaron por unanimidad y bajo presión. Bush– al más puro estilo Fujimori – se autorizó a sí mismo para convocar Cortes Militares con atribuciones para juzgar y condenar a los extranjeros acusados o sospechados de terrorismo, negándoseles la protección de la Constitución. Destacados Juristas afirman que sus efectos podían afectar potencialmente 20 millones de extranjeros que residen en el país.
Para el New York Times, Bush ha asumido “poderes dictatoriales” , al reemplazar al estado de derecho por comisiones especiales.
Constituye además un desafío a la conciencia democrática mundial que Bush se niegue a investigar la criminal masacre de los 600 prisioneros de guerra en Mazar-i-Sharif. En ella intervinieron tropas de la Alianza, pero especialmente tropas especiales norteamericanas apuntaladas por un feroz bombardeo al local de la prisión indefensa. Colin Powell dijo que esta matanza fue un acto de “legítima defensa”.
Hoy los militantes musulmanes detenidos en Guantánamo conocen lo que en Paraguay se llamaba en tiempos del Tiranosaurio Stroessner “El Panteón de los Vivos”. Están detenidos sin orden judicial, sin haber sido juzgados, están incomunicados, no tienen derechos constitucionales, ni derecho a un abogado, ni derecho siquiera a observar los preceptos de su propia religión. ¿ Y si entre ellos se encuentra alguien detenido por error?
El cercenamiento de libertades y derechos humanos elementales, conducen a EUA a la progresiva “fascistización” vaticinada por León Trotsky. Bush, caricatura de un inepto sheriff del far-west al defender la creación de los tribunales militares afirmó que “No debemos permitir que los enemigos externos usen de los foros de la libertad para destruir a la libertad misma”. James Madison, uno de los venerados padres fundadores, afirmaba sin embargo que “Ninguna nación puede preservar su libertad en medio de un contínuo guerrear”.
Ya en 1789, madame Rolland exclamaba, “¡Libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre!”
ANEXO: ARMAS PROHIBIDAS USADAS POR EUA EN INDOCHINA
1) HERBICIDAS, DEFOLIANTES O AMBOS
I- AGENTE AZUL (P h y tar 560 gr.): ácido cacodílico (3,9 %); cacodilato sódico (22,6%); materiales inertes (cloruro de sodio, cloruro de calcio, sulfato de calcio); surfactante; esterilizador.
II- AGENTE BLANCO (Torden 101) = Ingredientes activos (25%): Picloran, sal potásica del ácido 4 amino – 3,5,6 –tricloropicolínico, 20%; Tri-isopropanolamina del 2,4 –diclorofenoxiacético, 80%. Disolvente: queroseno. Otros ingredientes: surfactante.
III- AGENTE NARANJA: éter N-Butílico del ácido 2,4, diclorofenoxiacético (2,4-D), 50%; éter N-butílico del ácido 2,4,5-triclorofenoxiacético (2,4,5-T), 50 %. Solvente: queroseno.
IV- AGENTE PÚRPURA: Éter N-butílico del 2,4-D, 50 %; éter n-butílico del 2,4,5-T, 30 %, éter isobutílico del 2,4,5-T, 20 %.
V- 2,4-DNP, 2,4-Dinitrofenol.
VI- Cianamida cálcica.
VII- Arsénico blanco: trióxido de arsénico.
VIII- Arsenitos de sodio: ortoarsenito monosódico, ortoarsenito disódico, ortoarsenito trisódico.
IX- Meta arsenito de calcio
X- Meta arsenito cúprico
XI- Ortoarsenito disódico.
2) ESTERILIZADORES DEL SUELO
I-Bromacilo: 3-bromo-3sec-butil-6metil-uracilo
II- CMU: N-(4 clorofenil)N,N-dimetil urea
III-DNC: 4,6 dinitro-ortocresol.
3) GASES TOXICOS
I- CS: ortoclorobenciliden-malono dinitrilo, 40 %, más productos fumígenos, 60 %.
II- CS-1: Ortoclorobenciliden-malonodinitrilo, 95 %, más silicagel, 5 %.
III- CS-2: CS-1 más silicona.
IV- DM o Adamsita: difenilaminocloroasina.
V- CN: cloroacetofenona.
4) AGENTES INCAPACITANTES
I- BZ: ésteres del 3-quinoclidinol.
II- DITRAN: cloruro de fenilciclopentil glicolato de M.- etilpiperidilo.
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